Mugica Carlos

El R.P. Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe S.J., “el Padre Mugica”, nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930. En 1954 comenzó a colaborar pastoralmente en misiones a conventillos. Conocer a la gente humilde le cambió la vida. En Santa Fe participó en una misión rural con los que luego serían los principales dirigentes montoneros, en esos momentos misioneros. Estando en París conoció por carta el nacimiento del Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo, y envió su adhesión incondicional. Estas posiciones lo enfrentaron a la cúpula eclesiástica, representada por el arzobispo Juan Carlos Aramburu, quien prohibió a los sacerdotes manifestarse en cuestiones políticas.

El viernes 2 de julio de 1971 una bomba estalló en su casa de Gelly y Obes 2230, pero nadie resultó herido. Como sacerdote bautizaba, confesaba, casaba, predicaba y celebraba misa en la pequeña capilla de Cristo Obrero, en la villa de emergencia de Retiro, donde además organizaba socialmente a sus moradores.

El sábado 11 de mayo de 1974, a las ocho y cuarto de la noche, y cuando Mugica se disponía a subirse a su coche Renault 4 azul, estacionado junto a la iglesia de San Francisco Solano, en la calle Zelada 4771, donde había celebrado misa, fue tiroteado por un individuo con bigotes achinados, que se bajó de un coche estacionado muy cerca. Este personaje sería Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la lopezreguista Triple A. Cinco disparos de ametralladora Ingram M-10 le afectaron el abdomen y el pulmón. El tiro de gracia lo recibió en la espalda.

Meditación en la villa

Señor, perdóname por haberme acostumbrado
                               a ver los chicos, que parecen tener
                               ocho años y tienen trece.

Señor, perdóname por haberme acostumbrado
                               a chapotear por el barro:
                               yo me puedo ir, ellos no.

Señor, perdóname por no haber aprendido a soportar
                               el olor de las aguas servidas,
                               e las que puedo prescindir y ellos no.

Señor, perdóname por encender la luz
                               y olvidarme
                               de que ellos no pueden hacerlo.

Señor, yo puedo hacer huelga de hambre
                               y ellos no; porque nadie hace
                               huelga con su hambre.

Señor, perdóname por decirles
                                “no solo de pan vive el hombre”
                               y no luchar con todo para que
                                ellos rescaten su pan.

Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí.
                               Ayúdame.

Señor, sueño con morir por ellos,
                               ayúdame a vivir para ellos.

Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz.
                               Ayúdame.

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